Cómo superar la dependencia emocional y el miedo al abandono: Terapia en Logroño para recuperar tu identidad
Tabla de contenidos
Quizá has llegado hasta aquí porque, quieres a tu pareja o tienes la sensación de que no hay más cosas en tu vida y eso te lleva a sentir un nudo en el estómago constante. Quizás te repites a menudo esa frase de: «No sé qué hacer sin mi pareja», o sientes que tu estado de ánimo depende exclusivamente de cómo esté él o ella contigo hoy.
En nuestra cultura, nos han vendido la idea romántica de que amar es fusionarse. Que «dos se convierten en uno». Pero en mi consulta de psicología en Logroño, escucho a diario frases que duelen por su honestidad:
«No soy capaz de dejarle porque me sentiría muy sola. No tengo más cosas en mi vida. Es todo lo que tengo. He formado toda mi vida alrededor de la relación y de cuidarle.»
Si te resuena esto, quiero decirte algo importante: ese dolor no es amor, es pérdida de identidad. Y se puede sanar.
Escríbeme y te ayudo
¿Es amor o es dependencia emocional? Las señales invisibles
La línea es fina, pero fundamental: el amor se elige, la dependencia se necesita. La dependencia emocional ocurre cuando sientes que necesitas al otro para regular tus propias emociones, porque sientes que tú sola no puedes sostenerte. Es entregarle al otro el mando a distancia de tu bienestar.
Hazte esta pregunta honesta:
¿Qué parte de ti se queda en pausa cuando estás en una relación?
Si has dejado de ver a tus amigas, de ir a ese curso que te gustaba o de opinar distinto para evitar el conflicto, quizá estás desapareciendo. Y recuperar esa identidad perdida es el primer paso para sanar.
Síntomas comunes que veo en terapia:
Ansiedad por separación: Sentir angustia física si no sabes dónde está o no contesta rápido.
Idealización: Ver al otro como un «salvador» y a ti como alguien «frágil».
Miedo atroz a la ruptura: Sentir que «te mueres» si la relación acaba, porque sientes que no te queda nada más fuera de ella.
La raíz profunda: El miedo al abandono
¿Por qué nos cuesta tanto soltar? Casi siempre, debajo de la dependencia, habita un miedo al abandono no resuelto.
Cuando somos niños, si nuestros cuidadores se van, nuestra supervivencia corre peligro real. De adultos, esa herida se reactiva. Tu cerebro racional sabe que puedes sobrevivir sola, pero tu sistema nervioso emocional entra en pánico.
En terapia trabajamos una pregunta clave para desmontar este miedo: ¿Qué es lo que más temes y, si eso ocurriera, qué es lo peor que tendría que pasar? Cuando visualizas ese «peor escenario» y haces recuento de los recursos que tienes hoy (que no tenías de niña) para hacerle frente, el monstruo se hace más pequeño.
La otra cara de la moneda: «Mi pareja me agobia»
En una relación con dependencia, a menudo vemos estilos de afrontamiento o de apego opuestos que, paradójicamente, se atraen porque son complementarios. Pero a la hora de la verdad, no se entienden.
Se crea un círculo vicioso:
Uno suele agobiarse y necesitar distancia para regularse (evitativo).
El otro, al notar esa distancia, entra en pánico y busca acercamiento desesperadamente (ansioso).
Esto lleva a que el primero se distancie aún más y a que el segundo sienta más ansiedad.
Se retroalimentan en su manera de ver el mundo, confirmando sus miedos («él me invade» / «él me abandona»). Entender que esto no es desamor, sino estrategias de regulación diferentes, es clave para bajar las armas.
Cómo construir un amor seguro (1+1=3). Qué hacer cuando tienes dependencia emocional
El objetivo no es volverse fría e independiente al extremo. El objetivo es la interdependencia. Tú eres un «1» completo. Tu pareja es otro «1» completo. Y juntos creáis un «3»: la relación.
Para lograrlo, necesitas decorar tu propia casa interna.
El primer paso para recuperar tu identidad:
Antes de hacer grandes cambios, empieza cuestionando tus creencias. Cuando sientas el impulso urgente de buscar al otro para calmarte, para un segundo y pregúntate:
«¿Qué recursos tengo YO ahora mismo para sostenerme?»
«Si hoy me dedico una hora a mí misma, ¿qué me apetece hacer de verdad?»
Psicóloga especialista en dependencia emocional en Logroño
Si sientes que has formado toda tu vida alrededor de cuidar al otro y te has olvidado de cuidarte a ti, no tienes que hacerlo sola.
En M.Gil Espacio Terapéutico, mi consulta en el barrio de La Cava, Logroño (y también Online), trabajamos no solo para aliviar la ansiedad del momento, sino para entender tu estilo de apego y darte herramientas para que puedas vincularte desde la libertad, no desde la necesidad.
La clave está en la libertad frente a la necesidad. En el amor sano, eliges estar con esa persona porque suma a tu bienestar, pero sabes que podrías estar bien sin ella. En la dependencia emocional, sientes que necesitas a esa persona para sobrevivir emocionalmente, como si fuera una muleta. Si sientes que tu identidad se diluye o que «te mueres» ante la idea de una ruptura, es probable que estemos hablando de dependencia.
Es muy habitual que estilos de apego opuestos se atraigan. Probablemente tú tengas un estilo ansioso (buscas seguridad en la cercanía) y tu pareja uno evitativo (busca seguridad en la distancia). No es que no te quiera, es que tenéis estrategias de regulación diferentes que se retroalimentan: cuanto más buscas tú acercamiento, más necesita él o ella distancia, y viceversa. En terapia aprendemos a «bailar» juntos sin pisarnos.
Es un sentimiento muy común y doloroso en la dependencia. Ocurre porque has focalizado toda tu energía en cuidar del vínculo y has descuidado tus propias parcelas (amigas, hobbies, tiempo a solas). El miedo a la soledad es real, pero en terapia trabajamos precisamente para reconstruir esos «pilares» de tu vida, para que sientas que tienes una red de seguridad propia más allá de tu pareja.
No me limito a dar consejos para «ser fuerte». Trabajo desde una mirada sistémica y de apego para entender qué herida infantil se activa con tu pareja y darte herramientas para calmar esa ansiedad. El objetivo es pasar de un vínculo de necesidad a uno de elección libre.