¿Amor o Limerencia? Por qué sientes una conexión inexplicable y obsesiva con alguien

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«Es que siento una conexión que nunca había sentido con nadie».
«No puedo dejar de mirar si está en línea».
«Siento que es mi alma gemela, aunque me trate con indiferencia».

Si estas frases resuenan en tu cabeza, es probable que lo que estés sintiendo no sea amor en su versión más sana y tranquila, sino un estado psicológico llamado Limerencia.

A menudo llegan pacientes a mi consulta en Logroño sintiéndose culpables por no poder soltar a una persona que, objetivamente, no les conviene. Hoy quiero decirte algo importante: no estás «loca/o» ni eres débil. Tu cerebro ha entrado en un bucle químico muy potente, y entenderlo es el primer paso para desactivarlo.

A veces no es amor, es Limerencia: Síntomas de que tu mente ha creado una obsesión

El amor construye, la limerencia consume. Mientras que el amor seguro se siente como una «calma cálida», la limerencia se siente como una montaña rusa de euforia y ansiedad devastadora.

La diferencia clave: Querer a la persona vs. Necesitar su validación constante

En el amor sano, quieres al otro por quien es. En la limerencia, lo que realmente buscas (aunque sea inconsciente) es que esa persona te valide para sentirte valiosa/o.

Es una «hambre» emocional. Si te escribe, te sientes en la cima del mundo y te calmas. Si te ignora, sientes que te hundes en un pozo. Tu bienestar ha dejado de depender de ti y ha pasado a depender de su atención. 

Pensamientos intrusivos y «rumiación amorosa»: Cuando no puedes sacártelo de la cabeza

¿Te pasas el día repasando conversaciones antiguas? ¿Planeas qué vas a decirle o qué foto vas a subir para que la vea?

Esto no es romanticismo, son pensamientos obsesivos. La limerencia ocupa tu espacio mental de forma invasiva, impidiéndote concentrarte en tu trabajo, tus amigos o tu vida. Es un «secuestro mental» donde la otra persona se convierte en el único protagonista de tu película.

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El ciclo de la dopamina: Por qué la incertidumbre te engancha más que la seguridad

Aquí está la trampa biológica: La incertidumbre es adictiva.

Si esa persona a veces te da mucho cariño y a veces desaparece (refuerzo intermitente), tu cerebro libera picos de dopamina brutales intentando predecir cuándo vendrá la próxima «dosis» de afecto. Es el mismo mecanismo que engancha en las máquinas tragaperras. No te has enamorado de él/ella, te has enganchado a la posibilidad de que te elija.

¿Por qué me pasa esto? La raíz psicológica de la obsesión amorosa

Esta es la pregunta del millón. ¿Por qué a ti? ¿Por qué con esa persona? La respuesta suele estar más en tu historia que en la suya.

Tu historial afectivo y un posible apego ansioso: Buscando «salvadores» externos

Si tienes un estilo de apego ansioso, es probable que hayas aprendido a asociar el amor con la lucha y la angustia. Cuando aparece alguien que te genera inseguridad, tu sistema de apego se activa gritando: «¡No me abandones!».

La limerencia suele aparecer en momentos de nuestra vida donde nos sentimos vacíos o vulnerables, y lo que esa persona puede darnos es como un «analgésico» emocional.

La idealización: Enamorarse de la fantasía y no de la realidad

Sé honesta/o contigo: ¿Te has enamorado de quien es hoy, o de quien podría llegar a ser si cambiara?

La limerencia se alimenta de la fantasía. Rellenamos los huecos de la realidad (sus silencios, sus desplantes) con excusas y potencial. Te enamoras de una proyección, no de un ser humano real con sus defectos.

¿Es una «conexión de almas» o es una herida de abandono activada?

A veces confundimos la intensidad con la intimidad. Que el corazón te vaya a mil por hora y sientas un nudo en el estómago no siempre significa «es el amor de mi vida». A menudo, es tu cuerpo diciéndote: «Cuidado, este patrón de rechazo o abandono me resulta familiar».

Sanar implica aprender que el amor verdadero no tiene por qué doler ni angustiar.

Cómo romper el bucle de la Limerencia: Terapia en Logroño para recuperar tu control

Salir de la limerencia es un proceso de desintoxicación. Literalmente. Y como tal, requiere estrategia y apoyo.

Contacto Cero: ¿Es necesario para sanar?

Para que el cerebro deje de pedir su «dosis» de dopamina, a menudo necesitamos cortar el suministro. Esto no es inmadurez, es autocuidado.

El Contacto Cero (o contacto mínimo indispensable si hay hijos o trabajo de por medio) ayuda a bajar el «volumen» de la obsesión. Dejar de mirar sus redes sociales es el primer paso para empezar a mirarte a ti.

Regular la ansiedad por separación con herramientas de Psicología Sanitaria

Cuando cortas el contacto, vendrá la ansiedad. Es el síndrome de abstinencia.

En terapia trabajamos herramientas para sostener esa angustia sin salir corriendo a llamarle. Aprender a calmar tu propio sistema nervioso es la habilidad que te permitirá dejar de buscar calma en brazos ajenos.

Psicóloga en Logroño: Trabajar la autoestima para dejar de mendigar afecto

El antídoto de la limerencia no es encontrar otra pareja, es recuperarte a ti misma/o.

En mi consulta en MG Espacio Terapéutico (Logroño y Online), trabajamos para sanar la herida que te hace creer que necesitas perseguir el amor para merecerlo. Cuando tu autoestima está sólida, la indiferencia del otro ya no te obsesiona; simplemente hace que pierdas el interés.

Dejar ir esa obsesión da vértigo, pero te aseguro que la paz mental que hay al otro lado vale la pena.

¿Cuánto tiempo dura la limerencia?

La limerencia puede durar desde unos meses hasta varios años si no se trata. Se alimenta de la esperanza y la incertidumbre. Sin contacto y con terapia, el ciclo se puede romper mucho antes.

¿Es posible transformar la limerencia en amor real?

Es difícil. La limerencia se basa en la fantasía y la idealización. Para que haya amor real, hay que bajar a la persona del pedestal y verla tal cual es, lo que suele romper el «hechizo».

¿Por qué me obsesiono con gente que no me hace caso?

Suele relacionarse con un apego ansioso o heridas de abandono. Inconscientemente, intentamos «ganarnos» el amor de alguien difícil para reparar una carencia del pasado.

Imagen de María Gil Ramírez

María Gil Ramírez

Soy María Gil Ramírez (Psicóloga Colegiada M-36004), graduada por la Universidad Pontificia de Salamanca. Acompaño a pacientes Logroño a superar la ansiedad, el trauma y el duelo desde una perspectiva integradora, aplicando mis especializaciones en Psicología General Sanitaria, Terapia Familiar Sistémica, Asesoría en Duelo y EMDR (Nivel 1).

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