Ansiedad social en mujeres de Logroño: más allá de la timidez

Tabla de contenidos

Cuando estar con otros se siente como una amenaza

Antes de cualquier evento social —días antes incluso— la ansiedad comienza a crecer. Te imaginas llegando, sin saber qué decir, sintiéndote observada, diciendo algo “incorrecto”. El día llega y piensas en cancelar. Te obligas a ir. Durante todo el encuentro estás hipervigilante: ¿Cómo me ven? ¿Estoy hablando demasiado o muy poco? ¿Se nota mi nerviosismo?
Al volver a casa, la mente no descansa: repasas cada interacción, analizando cada palabra, cada gesto.

Trabajando con mujeres en Logroño que viven con ansiedad social, veo el sufrimiento silencioso que hay detrás de lo que muchos llaman “timidez”. No se trata solo de preferir estar sola. Es un miedo intenso que activa un sistema de alarma ante la posibilidad de ser juzgada o rechazada. La autoestima también es uno de los factores, y aunque en este artículo no nos centraremos en ella, aquí te dejo información que puede ayudarte a conectar con tu bienestar.

Ansiedad social no es lo mismo que introversión

Ser introvertida es necesitar calma, tiempo a solas y entornos tranquilos para recargar. La ansiedad social, en cambio, es el miedo persistente al juicio y al rechazo. Puedes ser extrovertida y tener ansiedad social: desear conectar con otros pero sentir pánico cuando lo haces. O puedes ser introvertida sin ansiedad social: elegir la soledad por preferencia, no por miedo.

La ansiedad social se manifiesta tanto en el cuerpo como en la mente:

  • Físicamente: taquicardia, sudoración, temblores, tensión muscular o sensación de irrealidad.

  • Mentalmente: pensamientos del tipo “Van a pensar que soy rara”, “Voy a decir algo estúpido”, “Notarán lo nerviosa que estoy”.

Escríbeme y te ayudo

Las raíces relacionales de la ansiedad social

Desde la terapia familiar sistémica, exploramos cómo se formó este patrón. Quizás creciste en un entorno donde ser tú misma no era seguro: críticas constantes, comparaciones, burlas o falta de validación emocional.
Tal vez viviste bullying o rechazo en la infancia, y tu sistema nervioso aprendió que exponerte socialmente es peligroso.
O quizás simplemente eras una niña sensible en un entorno poco empático, y aprendiste que “sentir demasiado” era un problema.

Estas experiencias no desaparecen solas. Tu cuerpo las recuerda y reacciona con ansiedad, incluso cuando racionalmente sabes que estás a salvo.

El ciclo que mantiene la ansiedad

El miedo social se mantiene a través de la evitación.
Anticipas una situación, sientes ansiedad y decides no ir. Esa decisión alivia tu malestar inmediato, pero refuerza la idea de que la situación era peligrosa. Así, el miedo crece.
Cuando no puedes evitar, usas “conductas de seguridad”: mirar el móvil, hablar poco, evitar el contacto visual o ensayar lo que dirás. Parecen protegerte, pero perpetúan la ansiedad.

Y luego llega la rumiación, ese análisis mental interminable tras el evento, en el que revisas cada frase y concluyes que has quedado en evidencia. Este patrón circular alimenta el miedo y agota tu energía emocional.

El trabajo terapéutico con ansiedad social

La terapia no consiste en forzarte a “salir más”. Consiste en entender tu sistema emocional, procesar las experiencias que lo activan y recuperar tu capacidad de conectar sin miedo.

En terapia psicológica, abordamos varios niveles:

  1. Identificar las creencias que sostienen tu ansiedad
    Trabajamos ideas como “debo agradar a todos”, “si me equivoco será un desastre” o “todos me juzgan”.
    Estas creencias suelen tener raíces antiguas, pero se pueden modificar con acompañamiento profesional.

  2. Cultivar autocompasión
    La mayor parte del juicio viene de ti misma, no de los demás. Aprender a tratarte con amabilidad reduce la intensidad del miedo.

  3. Procesar experiencias pasadas con EMDR
    Si hubo rechazo, humillación o crítica que aún pesa, la terapia EMDR ayuda a desactivar esas memorias, para que dejen de condicionar tus relaciones actuales.

  4. Exposición gradual desde la seguridad
    Poco a poco, aprendes a exponerte a situaciones sociales de forma segura y progresiva. No se trata de “empujarte”, sino de demostrarle a tu sistema que la amenaza ya no existe.

Si necesitas consultar toda la información sobre cómo trabajar la ansiedad conmigo, aquí tienes toda la información.

Recuperar la conexión sin perder tu autenticidad

El objetivo de la terapia no es que te vuelvas extrovertida ni que te fuerces a disfrutar reuniones grandes. Es liberarte del miedo para poder elegir.
Poder ir a un encuentro si lo deseas, pero no evitarlo por terror. Poder conectar con las personas desde autenticidad, sin estar en modo autoprotección constante.

Si vives en Logroño o La Rioja y la ansiedad social está limitando tu vida, buscar ayuda profesional es un acto de autocuidado. En una primera sesión a bajo coste, exploramos juntas tu historia y te acompaño a recuperar seguridad y bienestar en tus relaciones.

¿Cómo sé si tengo ansiedad social o solo soy tímida?

La timidez suele ser pasajera y no impide tu vida social. La ansiedad social genera un malestar intenso y lleva a evitar situaciones o relaciones importantes.

¿La ansiedad social se puede curar?

Sí. Con acompañamiento psicológico adecuado, puedes reducir los síntomas y desarrollar nuevas formas de relacionarte.

 

Descarga tu Meditación gratuita

*Tu guía se enviará a tu correo. Si no llega en 5 minutos revisa la carpeta de spam.*

Descarga tu guía gratuita

*Tu guía se enviará a tu correo. Si no llega en 5 minutos revisa la carpeta de spam.*