Ansiedad en Logroño: señales y cuándo pedir ayuda profesional
Tabla de contenidos
La ansiedad es una de las consultas más frecuentes en mi trabajo como psicóloga en Logroño. Muchas personas llegan sintiendo que han perdido el control de lo que ocurre por dentro: el pecho se cierra, la mente no para, cuesta tomar decisiones y aparece ese miedo constante a fallar, decepcionar o no estar a la altura.
Lo más duro no es la ansiedad en sí, sino la sensación de no entender qué te pasa.
Escucho frases como:
“No sé qué me pasa.”
“Si todo está bien, ¿por qué siento esto?”
“Tengo un peso en el pecho y temo que sea algo grave.”
“Necesito que esto se me quite ya.”
La ansiedad no es debilidad. Tampoco es una señal de que “todo va mal”. La ansiedad es un mensaje. Es el cuerpo avisando de que estás sosteniendo demasiado y desde hace demasiado tiempo.
En Logroño, muchas de las mujeres que atiendo —entre 20 y 45 años— conviven con estos síntomas sin saber que existen herramientas reales para regularlos y recuperar estabilidad.
Si quieres conocer más sobre cómo trabajo estos procesos, puedes ver cómo es mi acompañamiento específico para la ansiedad.
Señales de ansiedad que veo con más frecuencia en mis pacientes
Aunque cada historia es única, hay síntomas que se repiten una y otra vez en consulta. La ansiedad no siempre aparece como un ataque brusco; a veces se esconde en pequeñas señales que terminan por ocuparlo todo.
Señales físicas: cuando el cuerpo te pide parar
La ansiedad suele manifestarse primero en el cuerpo. Algunas de las señales más comunes que veo son:
Presión en el pecho o sensación de “no poder llenar el aire”
Dolor o nudo en el estómago
Tensión en mandíbula y hombros
Insomnio o sueño poco reparador
Hormigueo o inquietud corporal
Fatiga aunque hayas dormido suficiente
La mayoría llega pensando que es algo médico, cuando en realidad es el sistema nervioso intentando gestionar más carga de la que puede sostener.
Escríbeme y te ayudo
Señales cognitivas: la mente no para
La ansiedad también se instala en los pensamientos:
Pensamientos intrusivos que aparecen sin querer
Rumiar problemas durante horas
Miedo exagerado a equivocarse
Preocupación constante por lo que los demás piensan
Dificultad para tomar decisiones simples
No es falta de fuerza de voluntad: es saturación mental.
Señales emocionales y relacionales
Las emociones también hablan:
Irritabilidad sin motivo
Miedo a decepcionar
Evitar relaciones sociales por inseguridad
Sensación de estar desconectada de una misma
Exigencia extrema
Culpa por no llegar a todo
Cuando la ansiedad avanza, la persona deja de reconocerse.
En estos casos suele ser muy útil trabajar al mismo tiempo ansiedad y autoestima.
¿Qué suele desencadenar la ansiedad en las personas que atiendo?
Aunque la ansiedad parezca “descontrolada”, casi siempre tiene un origen.
En Logroño, los motivos más repetidos que veo son:
Exigencia interna
Muchas mujeres se ponen estándares imposibles. Quieren llegar a todo, hacerlo bien, no fallar y no incomodar.
La ansiedad aparece cuando la autoexigencia se vuelve una forma de vivir.
Trabajo y carga mental
El ritmo laboral actual, unido a la responsabilidad de cuidar de otras personas (pareja, familia, hijos), crea un nivel de estrés difícil de sostener.
Familia y responsabilidad emocional
Cuidar, sostener, ser “la fuerte”, encargarse de todo.
La ansiedad aparece cuando sientes que no puedes fallar.
En estas dinámicas suele aparecer también ansiedad en relaciones o problemas de pareja.
Soledad emocional
No una soledad física, sino la sensación de no tener a quién acudir sin sentir carga o juicio.
¿Cuándo es momento de pedir ayuda profesional?
Hay un punto en el que la ansiedad deja de ser un aviso y comienza a interferir en tu vida.
Estas son las señales claras que veo cuando alguien ya necesita acompañamiento:
Dejas de relacionarte como antes
Te notas bloqueada y no tomas decisiones
Tu rendimiento laboral baja
No te concentras como antes
Te comparas constantemente
Sientes vergüenza por no poder con todo
Cada día te levantas con presión en el pecho
Te exiges tanto que ya no disfrutas de nada
El punto clave es este: cuando la ansiedad empieza a dirigir tu vida, es momento de pedir ayuda.
Si necesitas dar el primer paso, puedes hacerlo con una sesión inicial.
Cómo trabajo la ansiedad en mis sesiones
Mi enfoque es integrador, cálido y orientado a ayudarte a entender qué te pasa y cómo regularlo.
La ansiedad no se trata solo desde la mente; se trata desde el cuerpo, las emociones y la historia personal.
Psicoeducación emocional
Entender qué te pasa es el primer paso para dejar de tener miedo a tus síntomas.
Saber qué ocurre en tu sistema nervioso te devuelve control.
Regulación emocional y respiraciones
Trabajamos técnicas que te permiten volver al cuerpo: respiración diafragmática, recursos de calma y regulación del sistema nervioso.
Partes internas y cuidado del yo vulnerable
Muchas veces la ansiedad viene de partes internas que aprendieron a sobrevivir exigiéndose, anticipando peligro o tratando de tener el control.
EMDR para experiencias que siguen activas
Cuando la ansiedad tiene raíces en experiencias previas o heridas no resueltas, EMDR permite procesarlas para que dejen de activarse en el presente.
Reestructuración cognitiva y distorsiones mentales
Identificamos pensamientos automáticos que alimentan la ansiedad: “tengo que hacerlo perfecto”, “no puedo fallar”, “tengo que agradar”.
Y los transformamos para que la mente sea un lugar más seguro.
Si prefieres trabajar la ansiedad desde casa, puedes ver cómo funciona mi terapia online desde Logroño.
Un caso real (anónimo) que representa muy bien mi trabajo
Una mujer llegó con ansiedad en sus relaciones. Sentía que no podía decir que no, que se sobrecargaba y que el cuerpo empezó a pasar factura: dolor de estómago, presión en el pecho y noches sin dormir.
Trabajamos juntas la culpa, los límites y el cuidado propio.
A medida que descubrió que decir “no” también es cuidarse, la ansiedad empezó a bajar.
Dejó de vivir en alerta, recuperó calma y empezó a sentir que su vida le pertenecía otra vez.
Historias como esta son muy frecuentes.
La ansiedad siempre tiene un mensaje: “Necesito que me escuches.”
Sí. La ansiedad tiende a intensificarse cuando la persona no tiene herramientas para regularla.
Ansiedad generalizada, ansiedad en relaciones, ansiedad por autoexigencia, estrés emocional, miedo al juicio y síntomas psicosomáticos.
Funciona igual que la presencial. Muchas personas se sienten más cómodas porque trabajan desde su espacio seguro.
Simplemente escribiéndome y te acompaño a dar el primer paso.