A menudo, cuando pensamos en la ansiedad, imaginamos una mente que no para de dar vueltas. Pero en mi consulta de psicología en Logroño, la mayoría de las personas no llegan diciendo «tengo ansiedad». Llegan diciendo: «Me duele el pecho», «Tengo un nudo en el estómago que no se va» o «Siento que me falta el aire».
Y es que solemos cometer un error de base: creemos que la ansiedad es solo algo mental, «de estar nerviosa». Pero la realidad es que la ansiedad se siente, y mucho, en el cuerpo.
Si llevas tiempo visitando médicos y todos te dicen que «físicamente estás bien», pero tú sigues sintiéndote mal, este artículo es para ti. Vamos a traducir lo que tu cuerpo te está gritando.
¿Cómo se siente la ansiedad en el cuerpo? No es solo «estar nerviosa»
La ansiedad es una respuesta biológica de supervivencia. Cuando tu cerebro detecta una amenaza (real o imaginaria), activa una alarma general que inunda tu cuerpo de energía (adrenalina y cortisol) para que puedas luchar o huir.
El problema es que, en nuestra vida moderna, la amenaza no suele ser un león, sino una entrega de trabajo, un conflicto de pareja o una autoexigencia feroz. Como no sales corriendo físicamente, toda esa energía se queda atrapada dentro, generando síntomas muy molestos.
10 efectos de la ansiedad que quizás estás ignorando
Tu cuerpo no te está atacando, se está preparando para la acción. Estos son los 10 síntomas físicos más comunes que veo en terapia:
- Taquicardia o palpitaciones: Sentir que el corazón se te sale del pecho.
- Opresión torácica: Una sensación de peso o «pata de elefante» en el pecho.
- Sensación de ahogo: Sentir que no te entra suficiente aire (hiperventilación).
- Nudo en el estómago: Problemas digestivos, náuseas o «mariposas» desagradables.
- Tensión muscular: Especialmente en la mandíbula (bruxismo), cuello y hombros.
- Inestabilidad o mareos: Sensación de irrealidad o de que el suelo se mueve.
- Hormigueos: En manos, pies o cara (parestesias).
- Insomnio de mantenimiento: Despertarte de golpe a las 3 o 4 de la mañana.
- Cefaleas tensionales: Dolor de cabeza tipo «casco».
- Sudoración excesiva o escalofríos: Cambios bruscos de temperatura.
Escríbeme y te ayudo
¿Por qué siento ansiedad en todo mi cuerpo? La explicación biológica
Muchas pacientes se asustan y piensan: «¿Me estará dando un infarto?» o «¿Me voy a volver loca?». La respuesta biológica es más sencilla: Tu sistema nervioso autónomo está «secuestrado» por la rama simpática.
Biológicamente, tu cuerpo no gasta esa inmensa cantidad de energía por capricho. Lo hace porque ha detectado una necesidad urgente que no está siendo atendida.
Señales de alerta: Justo antes de «apagarse», tu cuerpo te avisa
Solemos esperar a que la ansiedad sea insoportable o a que el cansancio nos tumbe para parar. Pero tu cuerpo no pasa de 0 a 100 en un segundo. Justo antes de «apagarse» o bloquearse, te envía señales.
Insomnio, irritabilidad y presión: El idioma de un sistema nervioso saturado
Si aprendemos a traducir el síntoma, dejamos de verlo como un enemigo. En terapia trabajamos con esta «guía de traducción»:
- Cuando el corazón se acelera… No quiere hacerte daño. Está bombeando sangre para correr. Te está pidiendo seguridad.
- Cuando el pecho oprime… A veces no es algo físico. Es el peso de una responsabilidad que no te corresponde o una pena no llorada. Te está pidiendo soltar una carga.
- Cuando la mente no para… El ruido mental suele ser un intento de controlar el futuro incierto. Te está pidiendo resolver algo que te da miedo en el presente.
Lo que hay debajo del síntoma: Cuando la ansiedad tapa tristeza o soledad
Aquí está la clave profunda que a veces duele admitir: La ansiedad funciona como una tapadera.
Estar acelerada, preocupada y ocupada es agotador, sí. Pero a veces, es más fácil vivir en ese ruido que detenerse y escuchar el silencio. Porque en el silencio, a veces emerge lo que realmente nos asusta: una inmensa tristeza, una sensación de soledad o una herida antigua.
Tu ansiedad es el mecanismo de defensa que te mantiene en la superficie para que no te ahogues en esas emociones profundas. Por eso, intentar «eliminar» la ansiedad sin mirar lo que hay debajo, casi nunca funciona a largo plazo.
Tratamiento de la ansiedad en Logroño: Aprende a escuchar a tu cuerpo
El primer paso para sanar no es luchar contra el síntoma, sino dejar de juzgarlo como «debilidad» y empezar a preguntarle con curiosidad: «¿Qué necesitas de mí ahora mismo?».
¿Qué hacer cuando sientes ansiedad? Herramientas para parar a tiempo
- No te enfades con el mensajero: Tu cuerpo te está avisando. Escucha el mensaje.
- Sopla la cerilla antes: El autocuidado real es detectar esa irritabilidad o ese insomnio inicial y parar ahí. Antes de que el fuego te queme los dedos.
- Valida tu emoción: Recuerda que la ansiedad no es debilidad. Es un cuerpo pidiendo ayuda.
Si necesitas aprender a escucharte, te espero.
Si sientes que tu cuerpo habla un idioma «muy ruidoso» y no sabes cómo calmarlo, no tienes que hacerlo sola.
En mi consulta de psicología en Logroño en el barrio de La Cava (y también en formato online), trabajaremos para entender el origen de esa alerta, soltar las cargas que oprimen tu pecho y devolverle la seguridad a tu sistema nervioso.